Energia Oscura

By Alfredo Garcia

Published on Jul 9, 2011

Gay

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Energía Oscura

By Alfredo Garcia

En cosmología, la energía oscura es una forma de energía que estaría presente en todo el espacio, produciendo una presión negativa y que tiende a incrementar la aceleración de la expansión del Universo. En el modelo estándar de la cosmología, la energía oscura actualmente aporta casi tres cuartas partes de la masa-energía total del Universo. Mis deseos eróticos, son como esa energía oscura, y ejercen una presión negativa que impide que mi universo personal se colapse. También, bien pudieran ser las tres cuartas partes, de mi universo mental.

El pasillo estaba completamente oscuro, avanzo muy despacio tanteando con mis manos las paredes mojadas de la condensación de la sauna. Me sobresalto cuando mi mano extendida roza un cuerpo, retiro mi mano paralizado, sigo sin ver nada. Me mente intenta procesar rápidamente el breve contacto. El bello del pecho de un hombre fuerte. Roce ligero sobre el dorso de mi mano, luego a lo largo de mi brazo y de mi pecho. Continuo paralizado, la mano sube por mi cuello, el dorso de la misma acaricia mi mejilla, uno de los dedos entre mis labios entreabiertos. La respiración contenida, mi corazón late con fuerza, un suspiro que es casi un gemido. Una mano sobre mi cintura me junta a su cuerpo, mis manos intentando prevenir el contacto están sobre su pecho, lo acaricio, busco su forma, mas alto que yo y considerablemente más fuerte. Tranquilízate me dice, mientras una de sus manos acaricia mi espalda. Me relajo, subo las manos sobre su cuello, mi mejilla sobre su pecho, su calor, el tacto sedoso de su bello, me entrego. Me quita la toalla anudada en mi cintura. Mi cuerpo desnudo pegado al suyo. Noto su pene erecto en mi cadera, el mío lentamente cabecea junto a su muslo. Acostumbrado a contacto con el cuerpo de mujeres, esto es completamente distinto, infinitamente más excitante. La fuerza, la dureza, el bello áspero y a la vez sedoso, el calor, el olor. A su lado, me siento débil, femenino, necesitado de su protección.

Hasta ahora mi primera visita a una sauna gay había sido una decepción, paseos por los pasillos, caras crispadas, salidas y entradas de las saunas, todo muy duro y frio. Me iba a ir ya, y ahora me encuentro temblando de gozo, en la más negra oscuridad entregado en los brazos de un desconocido, del que no puedo ni adivinar el aspecto de su cara. Sus manos acarician delicadamente mis flancos, mi espalda, y están libres para jugar con mi cuerpo. Mis brazos sin embargo están encadenados a su cuello, mordisquea mis orejas, busca mis labios, tengo miedo a su saliva, pero dejo que me bese, completamente pasivo, no colaboro cuando su lengua pretende penetrar mi boca. Noto que se ha molestado, me aparta de él, ¿me abandona? No, me ha volteado con cierta dureza y me empuja de frente contra la pared chorreante. Me separa las piernas, me las acaricia, juega por detrás con mis testículos, con mis nalgas, se insinúa en mi raja, primero con sus manos, luego con sus labios. Estoy muy excitado, su fuerte mano rodea la raíz de mi pene, y tira para atrás de entre mis piernas, de puntillas arqueo mi cuerpo, tengo miedo, pero dejo que me abra y que lama con su lengua entre mis nalgas, su lengua unas veces dulce y otras imperiosa, se insinúa en mi ano, es lo más excitante que he sentido en mi vida, me habría corrido si no fuera por la fuerza con la que aprieta su mano sobre la raíz de mi pene. Ahora no sé de dónde ha sacado una crema lubricante, y a comenzado a penetrarme con un dedo, me revuelvo intentando zafarme. - Tranquilo, no te hare daño-, me dice. Me siento realmente bien y me encanta lo que me hace, pero he llegado demasiado lejos, la enfermedad terrible revolotea sobre mi cabeza.

Dos dedos, mas lubricante, tres,..., retira sus manos, llego el momento de la verdad. Ahora podría escapar, abro los ojos, y distingo cerca de nosotros, dos o tres hombres que se masturban mientras nos contemplan. Miro hacia atrás, se está poniendo un preservativo, su pene me hipnotiza, tengo que irme dicta mi cabeza, le miro a los ojos, adivino su sonrisa, dejo que me doble en dos, noto la cabeza de su pene en mi lubricado agujero. La presión al principio suave, luego insoportable, se retira un poco, vuelve a la carga y yo gimo de dolor, le digo que no y se retira de nuevo, cuando comienzo a incorporarme para irme, me sujeta de nuevo, y ahora si entra la cabeza. Para un poco. A pesar del dolor intento relajarme, ya ha pasado lo peor me digo, el coge mi pene que vuelve a ponerse duro. - Relájate, veras que te gustara- Poco a poco y de una sola embestida llega hasta el final. Tanto tiempo esperando este momento y por fin ha llegado. Vuelvo a abrir los ojos, los espectadores están encima de nosotros, no se quieren perder ningún detalle. El tiempo detenido, noto toda la inmensidad de su pene dentro de mí, aun me duele, pero lo puedo soportar. Mi nariz se llena del fuerte olor de su cuerpo sudoroso. Con una mano acaricia mi pene, que vuelve a estar duro, con la otra mis pezones erectos. Casi me olvido del dolor, continua quieto dentro de mí. Ahora me he incorporado, apoyando mis manos y mi cara, contra los azulejos húmedos, de puntillas, mi cuerpo arqueado, adaptándose a la penetración. Mordisquea mi cuello, su mano que lastimaba mis pezones, ahora los acaricia suavemente, su otra mano ha dejado mi pene y entre mis piernas me empuja hacia él. Me relajo, ya no siento dolor, solo una sensación poderosa que me envuelve. Me siento muy bien, colmado, pleno. Miro hacia un lado, los dos espectadores ya no nos miran se están besando y acariciando, oigo claramente sus gemidos.

Vuelvo mas la cara buscando a mi amante, el cual inicia un beso, esta vez dejo, que su lengua penetre mi boca, la chupo con deleite, mientras contraigo los músculos de mi ano. – Te dije que te gustaría- musita junto a mi oído. Ha comenzado a moverse, un poco hacia fuera, un poco hacia dentro, sigo su ritmo encantado, realmente me gusta, únicamente que me gustaría estar tumbado sobre una cama, para poder concentrarme más en el placer.

Aumenta su ritmo, necesito correrme, pero sus manos ahora solo están para sujetar mis caderas, para manejar mi cuerpo bajos sus embestidas, mis brazos sobre la pared evitan que mi cabeza se golpee. Cada vez me golpea con más fuerza, estoy a punto de correrme, sin manos. De repente un grito ronco, y una embestida profunda que me deja aplastado contra los azulejos. Noto como se corre dentro de mí, las contracciones de su pene, su respiración agitada. Después de unos segundos saca su pene, me vuelvo, se está quitando el preservativo, me lo da, goteando y lleno de semen, -este es mi regalo- me dice mientras besaba mi mejilla. Me quede con el preservativo en la mano sin saber qué hacer, los espectadores ya se habían ido. Me ato la toalla a la cintura, intentando disimular mi descomunal erección. Con el preservativo en la mano me dirijo hacia el baño, quiero comprobar si se ha roto. No, no está roto, tiene una gran cantidad de semen, aun está caliente, me da un poco de asco, pero a la vez me hubiera gustado tenerlo en mi boca, saborearlo, sentirlo bajar por mi garganta, al fin y al cabo es mío, fue en mi interior donde se genero, y él me lo regalo. También podría estar dentro de mi cuerpo, bañando mi interior, y goteando lentamente a través de mi ano. Lo tiro a la basura con cierta pena. Me quito la toalla y me ducho, mi erección no baja, no hay forma de contrarrestar el efecto de la viagra que me tome antes de entrar en la sauna. A mi lado se está duchando un chico que me mira de reojo, y a la entrada hay otro que me mira directamente mientras se toca el paquete a través de la toalla. Me seco despacio, alagado por sus miradas.

Vuelvo a enrollarme la toalla y me dirijo hacia el vestuario, por hoy ya son bastantes emociones, me siento un hombre nuevo. Al pasar por un pasillo, alguien me chistea desde el interior de un cubículo, está sentado en el banco, desnudo con el pene erecto, me hace señas con la mano para que entre. Noto una contracción de mi pene, entro y cierro la puerta.

Necesito correrme. De pies entre sus piernas, me quita la toalla, me acaricia lentamente mientras me sonríe, es un hombre de unos sesenta años, grande y fuerte, pelo rubio, en su cabeza, en su pecho, en sus piernas, la raíz de su pene está atada fuerte por una cinta de cuero, debe ser extranjero. Su fuerte mano acaricia con delicadeza mis testículos, mis flacos, mi pecho, me da la vuelta, me hace abrir las piernas, acaricia la cara interior de mis muslos, mis nalgas, y se insinúa en la raja. Me hace arrodillar, acaricio su pene, empuja mi cabeza para que lo tome en mi boca, a pesar de mi miedo acabo aceptándolo. Torpemente intento darle placer, me lo introduce hasta el fondo de la garganta, me dan arcadas, se da cuenta de que no tengo experiencia. Hace que cambiemos de posiciones, y es él, el que tiene ahora mi pene en su boca, y se lo introduce hasta el fondo de la garganta, intento correrme, pero a pesar de mi enorme excitación no puedo. Levanta mis piernas, lame mi perineo, y su lengua se acerca a mi ano,- no, no-, digo, de nuevo el miedo, pero no hago nada por impedirlo, lame mi ano estresado por la reciente desfloración, me relajo, me penetra con su lengua. De una bolsa que tenia al lado saca la crema, con la que me lubrica. Con facilidad introduce un dedo, luego dos, tres, todo debe ser más fácil ahora, ya no soy virgen. Espero, deseo que tenga un preservativo, y que me penetre, lo necesito, efectivamente, se lo está poniendo, le sonrió, esta vez se cómo hacer para que la penetración sea más fácil, sin embargo me sigue doliendo, pero yo ya sé que ese dolor se calmara pronto, me folla despacio mientras yo pellizco sus pezones. Gime excitado, siento el placer de dar placer, me olvido de mis ganas de correrme, y me concentro en darle gusto, contraigo mi ano. Saco la lengua para que me la chupe, chupo la suya gorda y dura, sus gemidos se ahogan en mi boca, noto que ya no puede aguantar, se hunde hasta el fondo de mi y descarga su semen entrecortadamente, sonrió en la obscuridad, de mi éxito dando placer a un hombre. Se ha dejado caer sobre mí, su cuerpo me aplasta, acaricio su cabello. Retira su pene de mi ano, me da las gracias en ingles, y ante mi pene erecto, hace un gesto por si yo quiero que me masturbe, le digo que no porque yo se que el ya no está allí, está satisfecho y quiere irse. De nuevo a las duchas esta vez sin preservativo. Mi pene ha bajado un poquito, aunque no ha perdido toda la erección. A mi lado un chico joven, 16, 17 años, se enjabona, delgado, moreno, pelo ensortijado, tiene un cuerpo casi de adolescente, sin bello, me mira sonriendo con sus ojos grandes y obscuros, parece árabe, seguramente es un prostituto, mientras nos secamos me dice su nombre, y me pregunta por el mío- ¿Te gusto? ¿Quieres hacerme algo? Me dice un poco tímido, le pregunto –¿cuanto?-, me contesta, que lo que yo quiera, me lleva de la mano a un cubículo.

De pies los dos, me deleito acariciando su cuerpo, por delante por detrás, su pene se esta poniendo duro, es muy grande para su cuerpo tan ligero. Soy yo ahora el que sentado lo tengo entre mis piernas, y repito una a una todas las cosas que unos momentos antes me hizo el hombre extranjero. El tiene crema y preservativos, le penetro, pero ahora me concentro mas en mi propio placer, llevo ya un rato dentro, y no tengo prisa en correrme, me dice que le gusta, su pene está muy duro, noto que está realmente excitado, no esperaba esa reacción en un prostituto, me ofrece su lengua.

Me sobresalto cuando la puerta se abre, -tranquilo- me dice, es mi tío que seguro que me estaba buscando, el hombre que entra es de unos 50 años, también árabe, parece un hombre agradable y tranquilo, se acerca a nosotros, su mano acaricia mi espalda, mi cuerpo se tensa, ---tranquilo amigo, te gusta el chico- Es guapo verdad?.- Tú también eres guapo- me dice mientras acaricia mis nalgas, mira como me has puesto, se quita la toalla y me muestra su pene erecto, es realmente grande, no sé si podrá penetrarme. El parece adivinar mis pensamientos, tranquilízate- me dice, con un poquito de crema entrara fácilmente. Si romper nuestra conexión el chico y yo estamos ahora encima de la colchoneta de plástico que cubre el banco.

El hombre nos acaricia por turno a los dos, nos besa y nos dice que somos dos chicos muy guapos y que nos va hacer muy felices, me lubrica y penetra con sus dedos, estoy deseando que me monte, ya está encima de mí, su pene se frota contra lo que sobresale del mío dentro del chico. Y luego con mi raja, y luego lentamente me penetra, me abro todo lo que puedo, y ya está dentro. Me encuentro muy bien entre estos dos cuerpos, dando y recibiendo placer. Al principio nos movemos los tres buscando cada uno nuestro gusto. Ahora ellos están quietos, y soy yo el que se mueve entre ellos, hacia adelante, mi parte masculina penetra y conquista, por detrás mi parte femenina, se deja penetrar y conquistar. Luego solo el hombre encima de mí se mueve, de esta forma nos foya a los dos a la vez. Besa al chico en la boca, y le dice palabras de amor, el chico contesta como un enamorado, dame más le dice, me siento un intermediario, está claro que se aman, yo solo soy un transmisor Cupido de su amor, el amor entre aquellos dos seres se trasmite a través de mi cuerpo, el hombre me penetra con suficiente fuerza para que esta se trasmita a mi pene y a través de él al ano de su amante. Cuando finalmente se corre, su semen parece recorrer todo mi cuerpo hasta salir por mi pene y entrar en el cuerpo del muchacho. Unos momentos después nos recobramos, y pretendo que el chico venga conmigo para pagarle, me dice que no hace falta, que ha sido muy feliz, me voy del cubículo y ellos dos quedan allí sobre el banco sus cuerpos enlazados, puede que para ellos solo sea el principio, pero para mí ya estoy completamente satisfecho.

Pienso que probablemente el chico no era un prostituto, y que la situación la habían planeado previamente.

Camino por la calle, el pelo mojado, el ano un poco dolorido, el pene un poco erecto, y una sensación de infinita paz y plenitud. Ahora podría mi vida acabar aquí, realmente puedo decir que he vivido.

Si te ha gustado mi relato escríbeme a alfredo247@hotmail.com Puedes encontrar más historias mías es: http://www.nifty.org/nifty/frauthors.html bajo el nombre de Alfredo Garcia.

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